Hace ya algún tiempo…

Hace trece años escribí lo que sigue:

“Deseo un gran proyecto, grandes objetivos, ser un mago milagrero y genial. En mi fantasía me disparo al éxito, a los grandes logros, a ser inmortal.

Pero tomo aliento y me siento.

Y entonces caigo en la cuenta de lo que no tengo y de lo que poseo. Y mi gran proyecto se transforma en ser padre, un padre presente y cierto, en ser compañero, amar y entregarme mientras puedo, y recibir, recibir y compartir. Y también en ser médico. ¿Salvar vidas? Renuncié hace tiempo.

No. Servir de consuelo, acompañar, y guiar si es necesario hasta donde yo veo a través de este valle de lágrimas al puerto de la conciencia y del amor. ¿Grande? No, sencillo, aquí mismo, entre tú y yo, facilitar el encuentro, evitar los tormentos, y poner lo pies en el suelo, sobre esta tierra de abundamcia, sobre este desierto.”

Aú es válido.

La experiencia no condicionada

 

¿Cual es la experiencia no condicionada?
La experiencia que no se ve modificada por los propios pensamientos y emociones ni por las opiniones ajenas.
La experiencia que está presente en cualquier momento.
Las sensaciones, emociones, imágenes o palabras que surgen en contacto con la realidad actual.
El conocimiento, sabiduría, amor, gozo, unión que emergen de respirar, palpitar… estar presente y dejar caer las intenciones y objetivos.

Al principio…

Al principio de todo está la necesidad como motor de las acciones de la vida.

Son necesidades básicas:

- Necesidades fisiológicas inherentes al funcionamiento corporal: sed, descanso, mantenimiento de la temperatura, eliminación, contacto…

- Necesidades afectivas: protección, pertenencia, importancia, intimidad, comunicación, retirada, generosidad, sexualidad…

- necesidades existenciales: existencia, sentido de la vida, productividad, creatividad, libertad, independencia, belleza, unión…

Estas necesidades son emergentes organísmicos ineludibles, que pueden postergarse más o menos tiempo, pero nunca ser eliminadas.

Los deseos son necesidades demasiado tiempo postergadas  y que no encuentran una vía de satisfacción real adecuada.

Un verdadero problema cuando diferentes necesidades son vividas como incompatibles en la relación con los demás (v.g. protección e independencia), máxime cuando algunas de estas necesidades tuvieron que ser satisfechas por el cuidado de otras personas, nuestros padres. Tuvimos que renunciar, tuvimos que anestesiarnos, tuvimos que luchar contra nosotros mismos, tuvimos que engañar, tuvimos que soñar un mundo inexistente…

Aún lo hacemos.

 

Empezamos

No hay nombre que me designe.

¿Quién soy yo?

Un papel en el vientodel destino;

un silencio;

el discurrir de una foma en el tiempo;

a voz de mi garganta;

el aliento que ocupa el vacío de mi pecho y exala los vahos ácidos de los desechos de mi cuerpo (aliemento de otros seres);

la piel cálida que abraza el espacio que me envuelve;

la cuenca de mis ojos;

el hueco que discurre entre la boca y el ano;

el pensamiento esteril que crece como un sueño, horroroso y bello, y dibuja un objeto que soy yo mismo;

el amor que ha creado mi cuerpo y lo ha llenado de vida, sin remedio;

el olvido de lo que soy y no me veo…

el espejismo de un deseo que anhela ser feliz;

el reflejo de tu mirada;

o Nada.

¿Quién soy yo? ¿Quien soy yo?